En aquel instante

El tiempo no quiso transcurrir,
y se detuvo en silencio.
Sin prisa ni zozobra,
tendió su manto
para dormir.

Yo le pedía que volara
dejando atrás la sorpresa,
Pero él dormía
donde descubrió
la verdad.

La muralla impenetrable,
de segundos construida,
crecía implacable

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